Relaciones jerárquicas empresariales y Cine Bélico (I)

Esto es una operación militar: Nada sale según lo planeado” (Brian Singer: “Valkyrie”, 2008)

Supongamos… ¿Qué sucedería si pusiéramos en el mismo equipo a todas las estrellas futbolísticas –Messi, Cristiano Ronaldo, Ribery, Ibrahimovic, Robben, Lahm…-? Que posiblemente podrían estar predestinados a la derrota al haber muchos líderes y muy poco espíritu de equipo (en otras palabras: “Muchos jefes y pocos indios”). Exactamente lo mismo pasa con las empresas, como sucede en una Sección de Infantería o en un Pelotón de Fusileros: Si colocas a más oficiales (o Suboficiales) que soldados, la cohesión grupal se desmorona, la coherencia jerárquica se difumina y la cadena de mando llega a ser inexistente ya que no se llega a identificar (ni a empatizar) quién da la orden o quién debe de acatarla, en situaciones que requieren decisiones en décimas de segundo.

Cine Bélico 1

El Séptimo Arte es una fuente inagotable de casos prácticos y ejemplarizante al máximo exponente. Y, en concreto, el cine bélico, familiarmente nuestro “cine de guerra”, que es más que ilustrativo en el tema que nos atañe. Podemos encontrar ejemplos de un óptimo trabajo en equipo (“Más Allá del Valor”, Ted Kotcheff, 1983) o su reverso oscuro (“Platoon”), de lo cancerígeno que puede ser una oveja negra, como en “La Brigada del Diablo” (Andrew W. MacLaglen, 1968), o varias, como en “Doce del Patíbulo”) y/o de lo pernicioso que puede resultar un individualismo contestatario (“Tigerland”, Joel Schumacher, 2000). Películas que hablan de indisciplina (“La Colina”, Sidney Lumet, 1965) y de disciplina (Lewis Milestone: “Pork Chop Hill”, 1959), de líderes a la fuerza (“Casco de Acero”, Samuel Fuller, 1951) y de líderes natos (“Cuando Éramos Soldados”, Randall Wallace, 2002), de obediencia por el miedo (“Enemigo a las Puertas”, Jean-Jacques Annaud, 2000) y de obediencia por el deber y el carisma (“Das Boot”, Wolfgang Petersen, 1981). En resumen, no hay mejor género cinematográfico para tratar lo divino y lo humano, ejemplarizando el trabajo empresarial.

Iremos tratando estos asuntos en sucesivos post. Porque como en cualquier guerra, en cualquier empresa querremos ganar. Aspiraremos a la victoria. Y eso es lo que Marte & Minerva pretende que se alcance.

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